Festival Internacional de Poesía de Medellín

 

EN LA PUERTA DEL AIREEN LA PUERTA DEL AIRE

           

Iba yo en una esquina del aire
gastando recuerdos
en la esfera inmensa de la luz
asomado a la región entre las manos y el tiempo

Iba la luz diciendo sus cosas
en una hora del aire
que no habían gastado ciudades ni monedas

Iban los pájaros galopando cielos
praderas azules
en la puerta del aire

Y en las alturas nómadas de la cima del ala
se abría el tamaño de los colores
en el incendio de la luz

 

Un litoral de más grandes tintas
alumbraba el vuelo
desde los países vertiginosos del alba
hasta los reinos rojos de la tarde

Ardían de distancia todas las formas

Bosquesy prados ardían en el verde
y campos maduros de espigas
y largas, desiertas arenas
se encendían en el más alto amarillo

En tanto una pálida luz
brillaba en el oro de los templos remotos
feroz como vidrios en el agua
y a sus puertas había huesos de luna y lenguas de polvo
tributos pagados en la moneda durade los actos
arras expiadas en recuerdos ajenos

Y sobre los obeliscos
en la intemperie del tiempo
caía lenta la lluvia

Voces de grandes muertos decían
“Eres un viaje si esa es tu mejor historia”

 

Iba la luz apagando oscuridades
Fuego frío que prendía abismos

Y su esplendor regía las imágenes
y el otro errante espejo oscuro de la sombra

Iba yo mirándome en el espejo de las cosas
y era azul en el cielo
y veloz en los potros

 

Lentos árboles soñaban en los pájaros
amores a una distancia de alas
y sus ramas se hundían como raíces en el cielo
Verde espejo sonoro
Sibila en las silabas de las hojas

Voces de pájaros en los ojos decían
“Busca el vuelo más antiguo en la mirada”

Ala: espejo del cielo,
lámpara en la luz

Centelleos en el agua eran luciérnagas de día
relámpagos de recuerdos desconocidos

Ciervos
sin más nombre que verlos
veloces como espejos
rezagaban su recuerdo

Iba el agua lavando el tiempo
Arena en las riberas -piedra antigua-
Lentorelato del agua
Oro del tiempo

Era la luz en las manos
y el viento era el tiempo

 

Iba la tarde trayendo las cosas de cerca
conejos azules
sueños de ciervos dormidos en el lecho de la luna
y un súbito aleteo de recuerdos
que volvían de su largo viaje

Un rescoldo de luz en las palabras
alumbraba enla noche
remotas distancias

Y en la mañana oscura de las luciérnagas
media luna
sin saber si la luna que falta
es un recuerdo o un deseo

Y había una hendidura en el aire

Una linterna era el murmullo del agua
que alumbraba entre el sueño y la muerte.

Éramos los rostros desnudos
Y la voz era un lugar en el aire:
“Faro en la noche sea para ti mi voz más pura de mujer
Ciudad sea para ti mi rostro de extranjera
Sílabas de mí soy en tus manos:
dime.”

Ríos atravesaban nuestro lecho
y había pájaros en sus manos

Iba yo en el espejo de sus manos

 

Traía la noche en los árboles
un sonido de velas
-alas verticales-
alertas a grandes vientos
 
Iba la gran proa del mundo
surcando abismos azules

Y en la más esbelta cintura de la luz
el labio asombrado del ojo
a una altura de silencios cintilantes

Una música más lejos se oía
“La tierra es un cíclope, su ojo es el hombre”

Iba la tierra como un barco en el universo
surcando los más altosazules

 

Pedro Alejo Gómez  (Bogotá, 1953). Escritor y abogado. Hizo estudios de filología y letras del ruso en Moscú, en la Universidad para la Amistad de los Pueblos Patricio Lumumba y de Derecho Administrativo en la Universidad de Paris. Es miembro del Cuerpo de Regentes de la Universidad de América. Ingresó en 2007 como miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua. Es Director de la Casa de Poesía José Asunción Silva desde el 2003.  Ha publicado La estructura política del cielo (1975),  El mundo espejo de mi mano iba, (Ensayo sobre los cuentos de Pedro Gómez Valderrama, 1996),  Retrato en el tiempo (2005), Catálogo de máscaras (2006) y Tratado de alas (2007). 

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