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Vilma Reyes (Puerto Rico)

 

CUARTA LLUVIA

Bebo tus palabras de lluvia
cuando veo tu rostro en mi ventana
y el invierno de mi alma
se acalora.

 

REZO EN TU PIEL

Rezo en tu piel
rosario canela de elocuentes silencios
un ritual de amanecidas
gravitación
ingobernables deseos.

Desciendo
comulgo mística islote en tu cuerpo
mi reverencia estalla en tus sentidos
y un halo de besos
retorna a mi espíritu inmaculado.

QUINTA LLUVIA


Me basta tu aliento íntimo
en el atardecer de mis surcos
navegables.

 

AMANECÍ


Amanecí
con la sensación de tus manos en mi cintura
me estremeciste el alma,
se izaron veredas sobre mis colinas
en mis llanos saturados de guerras continuas
sin artimañas.

Me levanto
con el sigilo de tus dedos enredados en mi cuerpo
y el sorbo del café sobre mi boca
evocando en cada trago
la pureza de tu beso
en mis labios.

Una brisa rumorea a mi espalda
nada es cierto
pero me has dejado un río sonoro de aves
en mis pechos.

OCTAVA LLUVIA


Diatópico
es lo que somos
un fenómeno linguístico excitante
sin diccionarios
ni definiciones absolutas.

 

QUÉ DECIR


Qué decir de las palabras
que aún mis labios no pronuncian
Esas que se enclavan como fibras de cordura
que me viven
Me alertan
Cuando las sombras se me acercan
para ceñirme a su vuelo negro.

Decir que son vivencia abierta
Que brotan en raíces
se acumulan una a una en la memoria
Como lluvia y gota
Como corazón-latidos
Como fuego y ascuas en mi caminar descalzo.

Qué decir de la palabra que tiene voces mudas
que desafía con espina yerta
mi locura de pensar en versos.

Decir y no decir que en mi pecho hay cientos de palabras
Que se mueren sin haber nacido
Que se yerguen en columnas de fantasmas
Como aullidos de una fiera inerte
Aferrándose al hilo de su voz
Intentando destruir
con sus garras al silencio.

 

SEXTO INSOMNIO


Algo en mi piel solicita el apego
vivir despierta
acudo a tus brazos...

RUTINAS


Échame andar la rutina
cálzala con zapatillas tibias
que sienta de mi espíritu la caricia
y de mis ojos, el recuerdo de algún vínculo distante
dale de beber los aromas de mi cafetera
robustécela con la frescura del enmohecido hierro en la terraza
aunque vuelva su mirada hacia las olas
o se deje seducir por el viento
dile que la esperaré sentada
hasta que mis huesos, dejen de extrañarla.

 

SÉPTIMO INSOMNIO


Tengo la tarde prendida en las manos
y los bostezos, en la taza del café...

A MEDIAS


Las huellas del día encienden las penumbras
y un matiz de haber vivido a medias, sella la tarde
todo se reduce a esperas
a entretener el cuerpo
el pensamiento
un recuento de pautas
archivos
recuerdos

al final del día, remojo en la noche mis párpados
hasta que el amanecer
vuelva a convocarme.

 

OCTAVO INSOMNIO


Me despierta el léxico a media noche
y encuentro mudas,
las palabras...

 

INDEFINIDO


A este silencio le corresponde descifrar los sonidos
en esta sala de anaqueles
revistas—páginas que pronuncian su paso al aire—
críticas
miradas.

Quiero apropiarme de los términos
secuestrarlos
redefinirlos bajo mi código de analogías
porque ninguno me eleva a las estrellas
se me atrofian a la hora del café
mientras navego en ese latido que entristece.

Ya no hay textura que acaricie mis palabras
ni la lluvia me regala ya sus gotas
mantengo la cordura
me autorizo a trastornar vocablos
y a expropiar las definiciones existentes.

 

NOVENO INSOMNIO


Con tu piel anochecida en mis senos
Busco un celaje para mis labios dormidos

 

PARPADEOS


Hoy, como tantos domingos insomnes,
vivo sin alcanzar la vida

Sola y a tu lado continuamente
Con la mirada puesta en la bruma
siempre deprisa
cuento los minutos, los días
la semana
los años
los siglos
el infinito

y apenas, el fulgor de tus costados
roza mis manos de ambages y parpadeos.

 

DÉCIMO INSOMNIO


Un atardecer en penumbras
me devuelve el eco de tu risa

 

DUDAS


Por guarecerme digo acaso tres versos o cuantos nazcan
aun cuando diluyo el silencio
y lo remojo en aguas claras

surjo de alguna innombrable oscuridad
con los vínculos transitorios mordiéndome la espalda
sumerjo mis dudas
las preguntas quedan salpicadas por el sueño
se filtran a través de otras ondas
suspendidas en un tiempo que las convence de olvido

 

UNDÉCIMO INSOMNIO


En mi habitación duermo las noches a solas
con el susurro de tu imagen
rondando mi cuerpo...

 

SU ROSTRO


Dejó olvidada la circunferencia de su rostro en mis ojos
todo él, ante mí
un paisaje desasido incoherente,
Su mirada, en vocablos hilvanados
se disipa
y desde los radares de mi espíritu esquivo:
perjuro
indago
retorno
enmiendo
                        aun cuando la circunferencia de su rostro, me oprime.

 

DUODÉCIMO INSOMNIO


Bebo de este atardecer las penumbras
aunque mis dedos mueran
soneteados de tristeza...

 

HIPNOSIS


Suena la ola
llegas salvaje
chocas con los muros de mi cuerpo
contesto a tu llamado
me desprendo de mi piel
hipnotizada
me lanzo a ti
ahógame
muéreme…

 

Vilma Reyes  (Río Piedras, Puerto Rico, 1958) Poeta, narradora, profesora de español y francés; promotora cultural y editora. Presidenta del Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico. Algunos de sus libros: Versos para la lluvia insomne; Mar de por medio; El concierto; Abuelo cuéntame un cuento; El cuatro en las manos de una niña; Patria; Una guarida para don Yoyó; Una letra en huelga, entre otros.  Respecto a la Palabra la poeta expresa: Qué decir de la palabra que tiene voces mudas/que desafía con espina yerta/mi locura de pensar en versos./Decir y no decir que en mi pecho hay cientos de palabras /Que se mueren sin haber nacido/Que se yerguen en columnas de fantasmas/Como aullidos de una fiera inerte/Aferrándose al hilo de su voz/Intentando destruir con sus garras al silencio”.

Última actualización: 28/06/2018