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Jhonattan Arango, Colombia

 

Relato de muerte número in-tacto


Soy destructor de formas,
de límites.
Soy el extremo latente que desconocen,
inflexible, mordaz.

Puedo construir donde muchos han muerto,
jugar con cráneos,
esculpir tu nombre en ellos,
borrarlo,
inventar un nuevo lenguaje o pintar el silencio.

Soy ondulación,
manchado a veces con sangre ajena.

El encanto de la fémina está en su caminar sereno,
su sexo me pertenece, a sabiendas de mi ausencia;
me postro en su pecho, lamo sus ojos,
la camino lentamente, la desgarro sin afán.

Evocando sus suspiros las precipito
hacia el gran abismo,
han sido víctima de mi engaño,
ese fuego que arde y se consume.

He sido sexo en sus murallas,
en sus cielos, en sus calurosos
lechos excito la violencia,
me degenero y me contengo,
coqueteo,
gimo para no perder el encanto.
Las tomo entre mis manos
y ellas me atan con sus piernas,
queriendo, en sus adentros,
con desprevenidas ansias
despertar todos mis miedos.

A veces, también, he sido muerte,
huellas dormidas en alguna parte,
humedad que baja por el cuello,
labios mordidos, pieles sueltas
que escriben mi nombre sin saberlo.

Al final de la noche,
el aliento se detiene sobre el filo,
me descubro, me rebelo.
Denle tres aplausos al señor Márchal.


Relato de muerte número veinticinco -el poeta


           Todos los poetas son hijos de la Muerte

Sus palabras yacen atascadas
en sus dedos, atadas en la
ventura del sueño incesante
que silencia la alcoba.

Imposición derivada de la existencia
que en su cuerpo recae a ritmo
lento y en extraña consciencia.

Todos los silencios le pertenecen,
su vida fue un festín
de ausencias,
todo lo que deseó fue encontrar
el verbo perfecto para relatar su presencia.

Nada escribe en la oscura
ensoñación de su mañana inhabitada.

Relato de muerte número uno -¿y dios?


              ¿Cuántos de ustedes piensan
               que están vivos?

Caminaron a la iglesia
en búsqueda de dios,
rincón por rincón
oración por oración
y no lo encontraron.
Caminaron al bosque
en búsqueda de dios,
semilla por semilla
arroyo por arroyo
y no lo encontraron.
Volaron al cielo
creyendo que allí estaría dios,
nube por nube
ave por ave,
tampoco estaba allí.
Descendieron la Muerte
en búsqueda de dios,
y tan sólo
hallaron su cadáver.


Relato de muerte número quince - belleza ambulante


El desespero lleva al azar.
Errante
cada paso es un planeta en llanto
que limita con el espacio
donde circundan las lunas.

Una gema en gestación
que prolonga su brillo
para el momento preciso.

Nada más bello que
sentarse a esperar el paso
de las horas y nosotros en ellas.

Como el contorno que separa
dos colores opuestos
o un gato contemplando el infinito.

No tengo más sed que de invierno,
instante preciso en que la lluvia
se incorpora en el espacio.

No hay nada más bello
que ver caer una gota
en el vacío de ojos.

Errante,
como las bacantes
a espera de un Dios ebrio
que llevar a la cama.

Y así, todos mis días son iguales,
como cuando una lagrima aún no
nacida toma impulso para salir
suicida al encuentro del abismo.

Fotografía Nidia NaranjoJhonattan Arango  Nació en Medellín en 1984. Estudiante de Licenciatura en Filosofía y fotografía, diseñador gráfico y músico; investigador en literatura y filosofía del arte y pedagogía. Pertenece al taller de creación literaria de Renata en la U. de A., es miembro del centro literario el Túnel bajo el cual funciona la revista virtual Antropofagia. Ha publicado el poemario titulado Cuando el Alma Despierta y participado en diferentes antologías poéticas a nivel nacional e internacional.
Su libro Los Relatos de la Muerte, escritos bajo el seudónimo de Jacobo Marshal, obtuvo el III Premio Internacional Universitario de Poesía Desiderio Macías Silva y fue finalista en el Premio de Poesía Joven Ciudad de Medellín, convocado por Prometeo en 2011.
El libro es una experiencia de vida y de observación. Cuando salgo a la calle y veo los actos de las personas, son como pequeñas muertes constantes. A partir de ahí fue que empecé a escribir Los relatos de la muerte. El epílogo del libro es una batalla entre Jacobo y la muerte.
Tras su encuentro, el hombre la mata y se convierte en ella. “Lo que yo hago es aproximarme lo más que puedo a la muerte. No sólo como una muerte desde la finitud, sino también desde los instantes. No sólo muere lo físico, también mueren los pensamientos
”.

Última actualización: 28/06/2018