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Fadir Delgado, Colombia

 

El patio

No hay hormigas
No hay hormigas
El patio está enfermo
No hay hormigas
No soportaron los insectos de la fiebre
No soportaron ver al patio tomando la luz
de la tarde como jarabe
El patio está enfermo
Lo sé
¿Pero a dónde van los patios cuando mueren?
¿A dónde irá mi patio cuando muera?
¿Cómo nombraré su muerte?
¿Cómo invitaré a sus rezos?
El patio está enfermo
Lo sé
y no hay hormigas
No hay hormigas
que sostengan su cuerpo cuando caiga.



Agujas


A veces los edificios son agujas
Agujas de múltiples ojos
que se cosen entre sí
Agujas atadas
incrustadas en las sombras
se levantan sobre el temblor de los árboles
sobre el temblor de los peces
Se estacionan
como cicatrices
como flores falsas
como piedras altas
como cruces incompletas
como torres baratas sin cuentos de hadas
A veces los edificios son agujas
sobre otras agujas que se cosen los ojos
las palabras
el grito
que van y vienen como flores falsas
como piedras altas
como cruces incompletas
Igual que los edificios
Igual que la agujas.


Conversación simple


¿Qué pasaría si se convirtiera
en pez o tal vez en murciélago?
Nada
Simplemente el teatro se quedaría sin piano

CIUDAD DE ARRUGAS


Hemos comprado la muerte y la estamos pagando a plazos
Qué se puede decir si la mentira sólo nos funciona cuando
somos niños y la risa es una máscara que se alquila a bajo precio.

El cine abandonado en la esquina como ropa vieja
Las calles llenas de graffitis de gente que sé hasta el
silencio se lo han tenido que guardar en los bolsillos.
Dioses guerreros
Rezos antiguos
Tristes iglesias y este desarraigo absurdo de la palabra
Aunque necesitemos de un rincón
se debe entender que hay demasiados mares entre
la mentira y el secreto

Todo recuerdo trae su dolor bajo el brazo, como las noches
que arrastran soles para semifelices de los sábados o
escalofríos repartidos como gatos alegres.

Alguien habla de disfraces del teatro callejero y la burla.

Aun así no se puede evitar la verdad inconclusa
Los cementerios del amor
El aliento seco de las piedras

Esta ciudad de arrugas, de mármoles carnales no habla. Sólo
entrega el aullido del último abrazo, el peligro del cuerpo.
Me entrega la angustia del perro callejero.
Tambores en las esquinas llamando tradiciones
La actitud aburrida del teléfono.
-Relojes mentirosos- la piel no resistirá el sudor de los asfaltos.
La guerra también pedirá auxilio y entonces no se podrán
hacer juguetes de tierra. Hasta las ruinas de la ciudad nos abandonarán.

Tristes iglesias
Dioses guerreros
Rezos antiguos
Seremos relámpago de los soles. Seremos celdas del asombro.
Tal vez llegarán los días donde las máscaras no tendrán un bajo precio
y entonces deberemos pintarnos la risa con retazos de miseria.


PIANOS DE SAL


Este noviembre de sal no podrá entender la risa desnuda
Y entonces habrá que ocultarse en el borde de un sol viejo,
arrebatarle las máscaras a esta ciudad roja.

Habrá que incrustarle un piano al dolor.

Lejos de todo este absurdo sólo existe el sobresalto
de otras ruinas, los escalofríos del domingo.
Pero también alguien debe creer que al otro lado hay un
cementerio de bocas y abrazos son crucificados en los espejos.

Aún así, hace feliz un juguete de hierro. Todavía no espantan los relámpagos.
Hay diarios de mal olor e innumerables adioses que caerán sobre la espalda.
Se deberá hablar del asombro o comerse la verdad de las piedras.
Dejar mordeduras en este intento inútil de querer.

Cuando todo suceda
Quizás el mundo se trague diciembre. Alguien multiplicará
la infancia de los sábados. Y se detendrá la tragedia del reloj

Aunque hayan tantos abismos en las ventanas nadie despojará la risa.
Cuando todo suceda
La luna se encenderá con el maúllo de los gatos.

Habrá que incrustarle un piano al dolor

Pero no todos lo pianos son azules.
Algunos son de sal y noviembres.


HIJA DE LOS PECES


Hija de los mangos
Has venido a recoger los muertos
Has venido a recoger la gaita
No insistas en curar a esta ciudad
La gente se cubre de tierra para luego limpiarse
y no pasa nada
Hija del maíz sol
Es tan doloroso mantener los ojos abiertos
Sostener esta masa de carne sobre los huesos
Hija de los metales
He encontrado telarañas en las manos y una lágrima vieja
Una lágrima de aquel noviembre en mi oído izquierdo
Todo es por esa mala costumbre de llorar boca arriba.
Hija de la nada
Allí esta la gaita
Hija de los sueños
No llueve
Es sólo el sudor de pan- gu
o tal vez los cabellos de la diosa Aditi cansados de parir ríos condenados
Allí esta la gaita
Hija de los peces
La encontré sin sus labios de plumas
Su cuerpo de madera es una calle de cicatrices
Allí esta la gaita
Ni el dios Pan podrá salvarla
Me mira
Y ahora es una gaita sin palabras
Hija de las aguas
La sueño como el pez heroico de la India
Y pienso en aquel mito chino
en donde el agua y la sangre nacen de un huevo negro
Hija de los metales
El desconoce la ira de las seis de la tarde
Las agujas hirvientes del medio día
Dios de la luz
Él no sabe que la gaita ha muerto
La gaita es un cuerpo de cenizas que danza el baile de la nada
Danza para ti
Hija de los mangos
Que has venido a recoger los muertos

 

Fotografía Nidia NaranjoFadir Delgado  Nació en Barranquilla en 1982. Autora de los libros de poesía: La Casa de Hierro y El último gesto del pez. Socio fundadora y orientadora artística de la Fundación Casa de Hierro, desde la cual lidera y promueve espacios culturales para la ciudad y orientando la formación de lectores y escritores a través de talleres literarios y actividades literarias y artísticas dirigidas a niños y jóvenes. Ha leído sus poemas en diversas ciudades
colombianas y en festivales y encuentros en Ecuador, Venezuela, Francia y Canadá.
...La creación escrita es una posibilidad de rescate, y lo más urgente para rescatar es la condición humana, la cual no traduce hacer uno que otro raciocinio, caminar o hablar, sino un compromiso mucho más complejo que significa no pensarnos desde lo individual sino desde lo colectivo; para ello debemos reconocer que existe el otro, que podemos comenzar a imaginarnos y a pensarnos juntos. Es así como el universo de la escritura a través de sus propios tejidos nos cuenta otros contextos, nos reinventa otros escenarios a partir de una realidad que se distancia de aquella que se muestra en esos espectáculos mediáticos que comercializan la tragedia, reduciéndola a un vulgar y banal melodrama...”

Última actualización: 28/06/2018