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Ulugbek Esdauletov, Kazajstán

 

Palabra


Vi una palabra. Nos volvimos amigos.
Me enamoré. La perseguí.
Casi morí al beber el elocuente veneno.
Vine a la vida al beber el elocuente hidromiel.

Hice fuego y cociné alimentos de palabras.
Moldeé balas de mis palabras y disparé a mis enemigos.
Hice una cruzada con la bandera de la palabra,
Juzgué, perdoné y azoté de acuerdo a las palabras.

Puse mi fe en la palabra. Me engrosé con ella.
Estaba dispuesto a morir por las palabras.
La palabra me disparó y colapsé entre las palabras,
Para resucitar con la palabra y podrirme en ella.

Me enfrenté a la palabra en una pelea de un solo bando,
Me dejaron sin palabra. Enviado a mí mismo.
Me cansé de la molesta Palabra,
La palabra de la que carezco en mi destino.

Gran Qaratal


Aquí está la aldea que versifiqué,
Las casas donde mi voz cantó,
La colina donde fui a soñar
Al encuentro de mi más alta suerte.
Aquí conocí el dolor todopoderoso
Que nos torna prisioneros sin esperanza,
Aquí está el temblor de las manos, el éxtasis de los labios,
¡Eres bendecido con resplandor estelar!
Está la montaña, comencé allí como un arroyo.
Aquí está el valle donde escapé de ti,
Y vagué en busca de mi caballo,
Y de repente me encontré a mí mismo junto a la Vía Láctea.
Vi una arboleda donde floreció mi adolescencia,
Donde la naturaleza me dio lecciones de amor,
Lección implacable de los más duros pasos.
Por primera vez un error me quemó con la vergüenza.

Aquí está la escuela que fue estricta en enseñarme,
Alentando mi camino.
Una vez, por la primera vez, bajo la luz de la luna
Una canción-palabra llenó mi pecho aquí.

Si bebes el vino de la tristeza a toda hora
Te curas a ti mismo con veneno e hidromiel.
Pero no puedo ser sanado así tan simple:
¡Es sólo el resplandor de la luna que se lleva el dolor!

Aquí está la aldea, aquí el nido.
Lo abandoné hace largo tiempo. Lo abandoné, por dondequiera lo busqué.
Pero no importa adónde me dirija a mi manera -
Ello me lleva de regreso a mi pueblo. ¡Esta es mi suerte!
Estoy de regreso en la aldea, mi corazón palpita.
Soy como un soldado del frente invisible...
¿Dónde estás, mamá? ¿Dónde está mi abuelo, el sabio?
¿Dónde estás mi simpático padre, ves a tu hijo?


Aeropuerto de Almaty en llamas


El fuego devora el azul.
Las llamas están por doquier.
Escalofríos descienden por la columna vertebral,
Cuando te encuentras esto en el cielo.

Sitiado como una fortaleza
Bajo fuego de artillería,
Podemos ver el área del aeropuerto
Y esperamos el aterrizaje como un milagro.

Nuestro avión da vueltas en el cielo,
Está arruinado, incapaz de aterrizar.
Sus alas cansadas soportan
La amarga noticia desconocida.

Nosotros los vagabundos, sin refugio…
Ni una simple insignia allí abajo
Para encender la luz verde,
Que entonces secaría nuestras lágrimas.

Nuestra edad es asolada,
Se agotó la lista de cuentas.
Y el destino es seguir las huellas,
Matando los días exhaustos.

El viejo destino no nos dijo
Una sola palabra buena.
Se mantiene agarrado de mi mano
Y me arrastra tras de él como un esclavo.

Damos vueltas alrededor del cielo, en lo denso del Hades.
La Tierra no nos dio territorio.
¿Por qué el poderoso Alá
Envía esta calamidad sobre nosotros?

Los años de la gran calamidad


Nuestra suerte se tornó desgracia,
El gran trono – tumba húmeda,
El pecho se llenó de oscuros anhelos...
               ¡La vida es imposible!

Y el suelo —soledad apilada—,
Y el país — agua vertida entre un colador—,
Y el héroe — una polilla en el camino—.
               ¿Es así, amigos?

Y la patria —horno infernal—,
Y no podemos deshacer el yugo de nuestros hombros,
Kazako, ¿dónde está orgulloso discurso?
               ¿Qué te pasa?

¿Dónde está el parpadeo de tu honor?
¿O es que agitamos un adiós,
Y fracasamos al disponer nuestras tropas
                En la batalla?

   Traducciones de León Blanco

Fotografía Nidia NaranjoUlugbek Esdauletov  Nació en el este de Kazajstán en 1954. Poeta, ensayista, editor y periodista de la Universidad Estatal de Kazajistán en 1977; y escritor en el Departamento de Poesía del Instituto Superior de Literatura Máximo Gorky, Moscú, 1985.
Autor de quince libros de poemas desde 1974. Desde 1993, es director del departamento del Ministerio de Asuntos Exteriores y desde 1997, director de departamento del Ministerio de Cultura, Información y ciudadanía de la República de Kazajstán.
Desde el año 2000 ha sido director del departamento de cultura del Primer Ministro. Premio literario internacional Alash (2000); Premio estatal de la República de Kazajistán (2002); Caballero condecorado con la Medalla de Oro Yesenin, en Rusia (2007); Premio Altyn Zhuldyz por la Academia de periodistas de Kazajistán (2007), y ha ganado en múltiples ocasiones el concurso nacional de poesía Mushayra.
No pregunten por el tiempo a los poetas,/ Pues viven sin horario./ No clames por la respuesta/ Lo que les hace mirar abajo.// Un soñador es espontáneo como un niño,/ Un poeta vive sin saber cómo vivir./ Pero es él quien inmortaliza el tiempo,/ Que desperdiciaste infamemente.//¿Qué es nuestra vida? Del alba a la noche/ Apagar incendios hasta el final de los días.// No pregunten por el tiempo a los poetas,/ Su tiempo es eterno./ Ese es el truco.”

Última actualización: 28/06/2018