Festival Internacional de Poesía de Medellín

 

De lo que me dijo un pacientes



Debería usted conocer el balcón de mi casa doctor…
En mañanas de atortoladas lloviznas,
me habla muy quedo.
Pregunta por la esquina más discreta de mi cuerpo,
constantemente me regaña por haber crecido.
Yo le digo que soy escritor, que aún soy niño,
pero el balcón refuta airado: ¡Tonterías, te descuidaste!
-Los poetas son los primeros que pierden su infancia y la inocencia
por estar en la pose de escribir el mundo de nuevo…-
Vamos ya lo hemos hablado antes, no te desanimes: Lánzate.
Ya no eres el niño que jugaba con mis barandas,
convirtiéndome en su barco o su nave inter-estelar.
Cae en picada sobre los recibos de luz y acueducto
no los pagues esta vez.
No uses más las escaleras.
¿Para qué te ahorras lo de la funeraria?

Yo le respondo, doctor, a mi balcón, con una confusión silenciosa.
-No lo sé balcón, no lo sé…
Suena el timbre y mirando por encima de la baranda
le digo a mi balcón: -¡Cállate, dejemos la cosa para otra ocasión!
Acaba de llegar ella.

No tienes el veneno exacto


La historia aquella del sabio centauro es muy cierta.
Muerte y dolor parecen las palabras que susurran los sueños.
¿Dime qué hago con el ambil que me dejas?
Me das la amistad como cadena perpetua,
por temor y pulcritud decides perdonarme la vida.

Debo decirte que tu veneno resultó ser el más mortal,
Por ser el más mal preparado.


Culpa al poema


De todas esas situaciones
en donde has tenido cuerpo.
Te levantas y observas en el espejo de la habitación
a alguien que duerme en tu cama como si fuera suya.
Te procuras un batido de leche y bananas.
Culpa al poema que licúa a los amigos
entre las sobrecolchas.
La espiral se comprime, tragándose la franja azul del techo.
Culpa al poema cuerpo de tus facultades recién descubiertas.


Fotografía Nidia NaranjoSurlay Farlay Nació en Medellín el 24 de noviembre de 1971. Publicó el libro de poemas A la Espera de Nayan, en 1991. Integrante del taller de poesía de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, entre 1990 y 1998. Psicólogo egresado de la Universidad de Antioquia. Ha sido promotor de lectura en diversas instituciones, así como coordinador de talleres de poesía. Miembro del Comité Editorial del Periódico Literario El Gaviero. Escribe: “...Recuerdo que mi maestro Jaime Jaramillo Escobar predicaba en sus talleres que la poesía escapa constantemente, del libro al cine, de la palabra a la imagen. Además escapa de las cofradías literarias a las vivencias cotidianas. Que la poesía se acabe… no creo… como decía el gran José Martí se acabaran más fácil los poetas. Que la poesía avance a causa del internet y las grandes redes satelitales… tampoco lo creo. Comunicarse e informarse es muy diferente a encontrarse con la poesía… La experiencia de tener el libro en las manos y leer desnudos boca abajo, mientras la cabeza del ser amado descansa en nuestra cadera y mira al cielo sonriente, escuchándonos, no se compara con la lectura en la pantalla del computador. A eso llamo experiencia poética. …La globalización nos garantiza la comunicación, la publicidad, el saludo al mundo… pero no nos garantiza la experiencia poética, subjetiva, aleatoria y a veces no literaria que habita el ser. En muchas ocasiones, dejo de escribir poesía porque la estoy viviendo…".

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