Festival Internacional de Poesía de Medellín

 

 

1

Hacían fiesta esa noche por la calle
se oían las risas, los tacos en el hormigón
las luces encendidas en todas las ventanas,
tenía tu mano en la mía,
noche de fin de año en el hospital,
cuánto que has sufrido, y yo contigo,
mientras las enfermeras intercambiaban regalos
y el arbolito adornado en el corredor
encendía y apagaba sus luces,
tú querías tomar algo pero estaba prohibido,
te dije: toma un traguito, sólo uno
acercándote un vasito de plástico,
en la prisa por beber lo apretaste demasiado
haciendo saltar el agua sobre las cobijas,
los ojos ciegos, la respiración ronca
pedías agua y el agua te la negaban,
la fiesta llamaba a la ventana y quería entrar
pero tú no la oías
no recordabas ni siquiera quién
estaba al lado tuyo,
tu hermana toda despeinada
tu madre con los ojos sufridos
yo que temblaba a tu lado,
abajo en la calle un ruido de coches
impacientes, estruendo de cohetes explotando en el aire,
en las otras habitaciones en cambio había silencio
los enfermos saben cuándo uno de ellos se va a ir,
no se asomaban a saludar como de costumbre
no nos deseaban felices fiestas en voz alta,
el dragón de oro quería arrastrarte del pelo,
pero tú no tenías más pelo, mi amor,
una pelusa tal vez, como decías
pidiendo una caricia sobre la cabeza desnuda,
se acababa de levantar una pequeña luna
blanda y resbalosa más allá del vidrio cerrado
en el olor áspero de vómito y morfina,
una blancura sin fin
me torció el cuello y se robó tu aliento.

(de Noche de Fin de año en el hospital)


 

2

Está nevando desde hace horas, el cielo está blanco
la casa se cierra como un erizo
el fuego se come el oxígeno
con lenguas azules y anaranjadas
tú te fuiste por esa puerta
en día de fiesta,
pequeño rey sin corona
caminante sin zapatos
músico sin instrumento,
te fuiste por esa ventana
dejando en el closet común
una chaqueta azul a cuadros
con la marca de los codos deformados
un par de zapatos de esquiar
número cuarenta y tres
una camisa roja y blanca
con el cuello gastado que conserva tu olor
un guante solo de lana gruesa azul
y dos camisetas de mangas cortas,
pero ¿dónde está tu cuerpo ahora?
¿dónde están tus pies veloces
caminadores, tu cuello largo
tus hermosas manos con las uñas comidas?
¿dónde tu cara pícara
tu boca de labios delgados?
¿dónde están tus ojos castaños?
Está nevando detrás de los vidrios dobles
y los bosques de Mársica se llenan
de un magnífico y desbordante asombro,
los lobos están en acecho
para comerse un carnero atrasado
los osos duermen dentro de grutas escondidas
la montaña canta con tu voz
un canto lejano de amor.

(de Noche de Fin de año en el hospital)

 

3

En enero, hace un año,
resolviste ibas a dejarnos
decidiendo que una tumba
era mejor que una casa,
pero no querías morir
yo lo sé, me lo dijiste
en la oscuridad, con voz dulce
mientras te estrechaba una mano
para retenerte aquí con nosotros
en el estúpido mundo de los vivos,
tu sueño sabía de anís
mientras las sierpes te chupaban la vida
eras un querubín sin cabello
querías beber cuando estaba prohibido
querías cantar cuando estaba vedado
querías reír cuando estaba impedido
y querías saltar de la cama
pero tenías ya los pies de mármol
pobres tobillos sin alas
cuánto pesaba la cabeza en la almohada
inútil el sueño de las mariposas
tus zapatos sin suela
ya se habían ido
mientras pedías un poco de agua
y una hora más de vida

(de Noche de Fin de año en el hospital)

 

4

De noche me despierto con tu mano
sobre el hombro tu aliento sobre el cuello
me levanto asustada
¿todavía estás aquí? te pregunto
pero no me contestas
tienes una risa pequeña
de niño y te escondes
detrás de los hombros
detrás de la almohada
detrás de las cortinas de la ventana
eres arisco como un grillo
y quisieras morderme una oreja
como haría un cachorro
te tengo que recordar que estás muerto
que te has ido sin despedirte
pero qué crueles son los pensamientos
de los vivos mientras los muertos juegan
con sus sombras distraídas
y la nieve cae con gracia
y el agua hierve
y las mandarinas aroman la habitación
cómo quisiera que estuvieras aquí
pero cuando extiendo la mano
para tocarte te me escapas
y te escondes entre las estrellas pálidas
de una noche sin luna

(de Noche de Fin de año en el hospital)

 

5

Toda la noche ha estado llorando un perro
¿pero era un perro?
¿o era la voz del dolor
a través de las espinas del pensamiento?
mientras te quitabas los guantes
incrustados de hielo
mientras te quitabas los zapatos
tapados de nieve
mientras te quitabas el capucho
y los párpados desafiaban
la noche con alas rayadas
mientras sonreías
y mirabas las estrellas amigas
estabas solo y suspirabas
pero querías reír lo sé
la risa como un leve
chorro de agua
te empujaba hacia
el bosque adormecido
de un invierno de Mársica


6

Una nostalgia dichosa
llamaba con voz de gato
de atrás del armario cerrado
¿Era tu voz, dime?
¿eran las huellas de tus pies
desnudos sobre las baldosas del baño?
todos duermen en la casa en penumbra
mientras cae la nieve
larvaly especiada
blanca e indómita
con la gracia impertérrita
de la naturaleza de fiesta
pero tú ¿dónde estás
dónde has hecho tu cueva
para enfrentar las iras
de la muerte y dormir
los sueños del vivo
en estas jornadas
demasiado largas
y demasiado sabihondas?

 

Traducciones de Martha Canfield

si amando demasiado

si amando demasiado
se acaba por no amar en absoluto
yo digo que
el amor es una ficción amarga
esos ojos como velas
que pasan y pasan sobre olas de leche
¿qué se esconde dios mío
tras esos párpados azules?
¿un pensamiento de huida
el proyecto de un desafío
la decisión de poseer?
la nave de negras velas
gira ahora hacia occidente
corre sobre olas de tinta
entre rizos de viento
y gaviotas hambrientas
en aquel puente ya lo sé
abandonaré un zapato, un diente
y buena parte de mí

 

el murciélago vuela bajo

el murciélago vuela bajo
se posa sin aliento
sobre una fuentecilla seca
el plátano agita
sus hojas enfermas
se cubre de gotas viscosas
nosotros tendemos las cuerdas
de un teatro de hierbas
en este verano terminal
de contornos deshilachados
un teatro de verano
en el vientre de Villa Borghese
entre ajados papeles y otros ciudadanos prodigios
un tenaz sueño romano
el teatro de la verdura
con sus telas marrones y celestes
el suelo de tierra
atravesado por raíces amarillas
como codos encallecidos
nuestros pensamientos vuelan
al encuentro de la luz de una razón descuadernada
mas ya dispuesta a convertirse en carne y en palabra
bajo el juego irresistible de los reflectores,
Villa Borghese se toca con un aire lánguido
hacia las siete de la tarde
en la leche de hojas durmientes
nos alcanza el grito del león
desde detrás del muro del zoo
en la pajarera gigante
vuela furiosa un águila prisionera
nosotros levantamos la tela
con sus franjas ribeteadas
para cubrir el escenario
de nuestros desmedidos artificios
una mariquita se posa sobre un dedo
leve, esmaltada, roja y negra
se parece al dorso
de una cucharilla de Sévres,
apuesto a que nos traerá suerte

 

 

mis noches

mis noches
de naranja amarga
estaban habitadas
por toscas ballenas blancas
y serpientes voladoras,
sabía del balanceo
de las cortinas de color de leche,
planté un níspero
en el cuenco del perro muerto
y brotó un arbolito
retorcido y enojado
que llamaré extinción
mis noches
de jazmín dulce
qué sólidas eran aquellas alas
y líquidas aquellas memorias
en la isla lejana y fiera
donde cada mañana
me despertaba un palmo
más alta y más alegre
mis noches de valeriana
han acabado siendo oscuras e insolentes
y por más que vaya apoyando
la cabeza en almohadas de plumas
en ciudades abatidas
en habitaciones que no conozco
ya no sueño con ballenas
mis noches
de diazepan
me vienen estrechas de hombros
¿qué nombre le pondré a esa golondrina
que se lleva en el pico mi vida?

 

 

guerra dentro de un plato

pero sólo para ojos curiosos:
una mujer arrastra de un brazo a una niña muerta
una casa se hace pedazos
se derrumban las paredes de yeso
¿cuántas veces hemos hablado de la guerra
pacíficamente sentados
a uno y otro lado de la mesa?
salta un coche por los aires
encima de la ensaladera
un hombre grita clavando la mirada en el vacío
de un pantalón ensangrentado
una guerra de ultramar
fluctúa en la pantalla gigante
explota, se deshace, desgarra
nuestros pensamientos violados,
los fantasmas de los dolores ajenos
¿cómo los llamaremos, dios mío
sino ramales, secreciones
de un corazón festivo?
una guerra sin contar con el pan
se consume en lo que se tarda en cenar
arden los campos
arde una escuela
arde un bosque
arden las terrazas
de un hotel de lujo
mientras mondamos la espina de un pescado
un muchacho ríe triunfal
ha perdido todos los dientes,
una guerra de ultramar
y nosotros que curioseamos, recelosos
al otro lado de un cristal empañado
bebemos cerveza
dentro de una noche violeta
y escuchamos sorprendidos
el ruido de un motor,
¿será en la guerra o fuera?
¿explotará el avión
o se deslizará entre las nubes?
una muchacha huye, descalza
un niño llora sin hacer ruido
no somos nosotros los que miramos la guerra
sino que ella nos espía
desde el otro lado de las líneas de la pantalla doble
otra granada
un casco que vuela
el cuerpo de un soldado
blando e inerte levemente pende de sí mismo
una guerra de ultramar
nos cae dulcemente en el plato
y nos la comemos con patatas
¿o es ella la que nos come
a nosotros hijos descabalados
arruinándonos para siempre
la experiencia carnal del dolor?

 

 

la mañana

por  la mañana me bebo un té con miel
por la mañana me peino
por la mañana pienso en lo que he soñado
por la mañana arreglo la cama
por la mañana me pongo los zapatos
por la mañana me ciño el cinturón
por la mañana saco a pasear al perro
por la mañana compro el periódico
por la mañana abro un libro
por la mañana cierro un libro
por la mañana miro por la ventana
por la mañana me como una mandarina
por la mañana de cada mañana pienso
en la mañana que será la de mañana

 

 

 

soñé que volaba

soñé que volaba
muchas veces en una
una vez en muchas,
ligera sobre los tejados
con un suspiro de negra felicidad
posándome en las cornisas
sentada en equilibrio en una chimenea
cuánto cuánto cuánto
caminé por calles
de aireados horizontes
entre nubes saladas y rayos de sol
una gaviota de puntiagudo pico
un gorrión de amargas plumas
eran los únicos acompañantes
de una conciencia dormida
querría saber volar
en sueños todavía,
como una golondrina,
de una teja en otra
y escupir luego sobre las cabezas
de los transeúntes y reírme
de su sorpresa, ¿llueve?
¿o son las lágrimas de un dios enfermo?
todavía vuelo, pero en las treguas del sueño
el pie
ya sin ligereza
resbala, una mano se agarra
al canalón y huye
querría volar volando
y llenar de alegría
las espinas de la oscuridad

 

 

viajando con paso de zorro

viajando con paso de zorro
qué amargos son los aires
de una mañana en la que se parte
qué insensatos esos pasos
entre una estación y otra
entre un sorbo y otro
mientras vamos
yo vagabunda
tú sedentario indolente
viajando en un avión
que evoca plátanos y nubes negras
nos llamamos desde lejos
¿cómo estás? ¿y tú?
tengo miedo del futuro
por eso me lo como
mientras con pasos púdicos
me doy una vuelta al mundo
querría llevarte conmigo
pero no apareces
tú que estás siempre en casa
tú que conoces la ausencia
yo hago las maletas
yo parto
tú te quedas
y mañana adiós
pero dónde voy
si ya no hay aviones
ya no hay trenes
ya no hay estaciones
ya ni siquiera hay viajes
¿estás bien? ¿y tú?
yo mañana me voy
con maleta o sin ella
porque allá allá me espera
la nostalgia del regreso

 

 

grandes deseos de viajar

grandes deseos de viajar
mi niño
¿vendrías a Perú
conmigo sin maletas,
calzando
las zapatillas celestes de gimnasia?

 

 

si al menos partiéramos

si al menos partiéramos
de aquí al anochecer
si al menos partiéramos
no podríamos sosegarnos
y partiríamos desarraigados pero partiríamos
bien esta es la teoría de la partida pospuesta
si al menos la partida tuviera el aliento de un ladrón
nosotros partiríamos al anochecer
lengua en boca
la partida tiene un vagón en medio
que no para en las estaciones habituales
siendo la partida una parada
nosotros entendemos de viajes demediados
más que nada de partidas y regresos
quizá no tornaríamos si la casa no fuera
otro viaje que se entrevé por la ventana
y entre ir y venir
en medio quedarse es un modo de empezar de nuevo
allí de donde nunca se ha partido
ciertamente nos fuimos pero no volveremos
pues el regreso tuvo lugar ya hace años
y nuestro viaje ahora nos agarrota los pies
si no hubiéramos ya partido
podría yo ahora partir contenta
porque sé que volvería,
para nosotros viajeros de nacimiento
el olor es ése, inconfundible
del regreso ya iniciado e inconcluso

 

 

mañana a las siete

mañana a las siete
haremos las maletas
mientras la noche duerme
y las cortinas vuelan
y el tilo respira
y la hierbabuena monta la casa
en los pesebres de los lobos
y las rosas se abren lentas
y las tórtolas se posan en el alféizar
y tú no telefoneas
y nada sale a derechas
me pongo un dedo en la boca
doy un paso en falso
me caigo para levantarme
me levanto para caerme,
qué demonios pasa
que me ofusca los sentidos
qué es lo que exhala
en mi cuello como el aliento frío
de un amable vampiro

 

 

de viaje en viaje

de viaje en viaje
se descubrió que
había cruzado ríos y selvas
pero de aquella mujer
que dormía en su cama
que tenía nombre de flor
ni se había enterado…

 

Traducciones de Miguel Ángel Cuevas

 

Dacia Maraini   nació en Italia en 1936. Poeta, novelista, dramaturga y ensayista. Pasó su infancia en Japón. Debido a las posiciones antifascistas de sus padres, su familia estuvo confinada en un campo de concentración de 1943 a 1945. Algunas de sus obras, traducidas a diversas lenguas: Las vacaciones; La edad del descontento; Memorias de una ladrona; Mujer en guerra; Cartas a Marina; El tren; La duquesa silenciosa; Viajando con paso de lobo y Diálogo entre una prostituta y su cliente. Ha ganado importantes premios literarios por su obra, entre ellos el Premio Campiello y el Premio Strega. En la década de los 60’s, cofundó el Teatro del Puercoespín, y años más tarde el teatro experimental feminista La Magdalena. 

Autora de más de sesenta obras de teatro representadas en Italia y en el exterior, varias películas se han realizado a partir de sus libros y ella misma ha escrito guiones para directores como Pier Paolo Pasolini, Marco Ferreri, Carlo Di Palma, y Margarethe Von Trotta.  

Frecuentó a los grandes pensadores y artistas contemporáneos. Sus escritos indagan en el universo femenino y se ocupan de reflejar tanto la vitalidad como la decadencia de la sociedad. La infancia es para ella el origen de un eco que se extiende hasta la muerte.” “…Es importante escribir a diario, por horas. Tener fe en la propia imaginación y soltarla. No esperar nunca el éxito, sino la estima y el interés del lector. Al principio puede ser un colega o un compañero, alguien que comparta los mismos intereses. Antes de enviar el manuscrito a un editor, sería mejor escribir una reseña y publicarla en cualquier revista local. También por Internet se ofrecen sitios dedicados a quienes escriben, que están abiertos a todos. Sólo se piensa en grande luego de haber adquirido algo de experiencia. La calidad es lo primordial, pero requiere tiempo. No existen atajos para una profesión tomada en serio…

Mapa del Sitio
Gulliver: