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Anastasia Candre, Okaina, Colombia

El yagé

Yo soy el yagé
Nadie puede decirme quién soy
Soy tu abuelo boa
Así me presento
Mi presencia es miedosa
Yo soy el yagé
También, soy como el jaguar, que me siento, con mi piel pintada
No te asustes de mi presencia
¡Abrázame!
Sólo es un sueño
No me diga, ¿quién eres? soy el abuelo yagé
Soy el espíritu que permanece de pie
Yo soy la sanación
El dios de los sueños maravillosos
Cuántas enfermedades he quitado con mi soplo
Mi palabra es de vida y de saberes
Maldigo aquellas personas burlonas
Si me piden perdón, perdono
He existido desde un principio
Y ningún ser se burla de mí
Yo soy el bejuco de la ciencia de los saberes
De mí, mi gente tuvo conocimiento
Soy el dios yagé

 

Corazón noble y sereno del hombre
del centro amazónico

Mi pensamiento es sanación
Soplo con el poder de la palabra de la coca y del tabaco
Con el aliento hago muchas curaciones milagrosas
Coca y tabaco plantas medicinales de mis ancestros
La coca y el ambil estimulan todo mi ser
Mis abuelos aprendieron miles de saberes con la palabra coca y
tabaco
Dice el abuelo sabio soy la esencia del tabaco y de la coca
Palabra de crecimiento y abundancia
Palabra agradable de consejo
Palabra de saberes
Palabra buena y de fertilidad
Sólo un cuerpo y un corazón lleno de amor fraterno
Que se aman unos a otros
Amores inseparables de hermandad

 

Ají negro
Omai

Mi mamá y la abuela preparan el delicioso caldo de la yuca brava
Es el ají negro, sabroso y picante
Qué delicioso comer el ají negro con casabe y pescado
Y tomo la bebida cahuana y manicuera que vitaliza mi cuerpo
Los sabores y amores son incomparables
La mujer uitota prepara el ají negro con mucho amor
Mujer uitota trabajadora y furiosa sin trabajo
Alegre cuando trabaja en su chagra
Llega en su casa prepara los alimentos con mucho amor
Mujer uitota su corazón lleno de bondad y generosidad



Picante como el ají

Sabroso y picante
Su aroma delicioso
Así es el corazón de la mujer uitota
Furiosa y sus labios ardientes
Mujer uitota
Su cuerpo oloroso
Como el perfume de la flor del ají
Su voz fuerte y picante
Sola se apacigua la ira ardiente
Su dulce corazón
Y comienza a reírse jɨ, Jɨ, jɨ
El ají, corazón de la mujer
El ají, la fuerza femenina
El ají, planta medicinal de la mujer uitota
Es la verdadera enseñanza y conocimiento
La candela que no se apaga
En su dulce hogar.

 

Anastacia Candre. Fotografía de Festival de Poesía de Medellin Anastacia Candre  Nacida en Adofiki (Cordillera), en el corregimiento de La Chorrera, Amazonas, Colombia, el 18 de julio de 1962, pertenece a la Nación Indígena Okaina-Uitoto, Clan Jikofo Kinéreni (Tigre de Cananguchal). Aprendió al lado de sus padres Lorenzo Candre y Ofelia Yamakuri. De ellos dos y de otros parientes, recibió muchos conocimientos, entre los cuales se destacan: Yetárafue, la base principal, que son los consejos de vida; el trabajo, sobre todo el trabajo de chagra, el cultivo de las frutas y tubérculos, la cacería, la pesca (sí, también las mujeres), cortar madera, alfarería, cestería, artesanías (collares, plumajes, manillas, vestimentas), amegini (brazaletes), pintura en yanchama con colorantes naturales; conjuros para la maternidad, para cuidar niños pequeños, para no abortar, cuidados de mujer; cantos rituales de todos los géneros: yuaki, zikii, marai, menizai, yadiko, ziyiriya rua, erai; cuidar animales domésticos.

Publicado en agosto de 2013

Última actualización: 28/06/2018