Festival Internacional de Poesía de Medellín

 

Die Erwartung

advertir el simulacro –la nube
oblicua– la noche
esperar la destrucción
de toda voz
de todo origen
solo ser escritura –susurro–
caos que se aproxima

presenciar el gris interminable
–ese signo–
que todo lo erosiona
el rumor del miedo –antes
del fin– la esterilidad
que –crees– esperas
y en toda voz permanece

presentir el humo de los crematorios
las demoliciones –en ese algo oscuro
que augura el cielo–
olvidar todo origen
lo que siempre nos negó su posesión
no ser reescritura –grito–
sólo acontecer

advertir la nube –como un simulacro
de la noche–

 


(Sumi-E)

palma negra –noche–
trazo de tinta
de la mano a la respiración
gesto sucesivo
–que parte y que retorna–
casi secreto

cielo negro –ausencia–
aullidos sobre mí
otra vez la fe
la herida en la garganta
la voz –esa voz–
donde la isla es humo

nube negra –resaca–
resultar de la frustración
–del olvido–
ascender en la certeza
de que todo lo sólido
se desvanece en el aire

nieve negra –abismo–
resultar de la crisis
mutilado
inconsistencia de la sangre
ser –acaso ser–
estorbo

lluvia negra –fuga–
desgaste de la percepción
inmovilidad
–o mantra inmóvil–
ámbito en ruinas
paisaje vacío
mar negro –país–
trazo de tinta
de la mano a la ausencia
–pérdida que horada–
noche que se extiende
hasta mis ojos

 

 

Visual Thesaurus (Escolios)

Todos los fotógrafos son agentes de la muerte.
Roland Barthes

 

saigón /1963/ david halberstam

ardes en el centro de la plaza
de un país al que ya no podrás volver
y el fuego a gritos te libera de la voz
para que tu corazón incombustible
–polen disperso– sea reliquia

todo sería acto así –experiencia
olvidable– si no regresaras
como el silencio
que desvanece el humo
en la renuncia y en el asombro

todo sería visión inútil –mendaz–
si no hubiéramos estado también
contigo en el fuego –migración
esencial– de un país
al que ya no podremos volver intactos

 

new york/2001/richard drew


caes como el otoño abrupto

del fuego al fuego
en que arde tu asfixia
para definir la pérdida

nada volverá a ser igual
desde este instante
nadie

sólo puedes abrir los brazos
abrazar el vacío
regresar al amnios

caes como del odio estrecho

del humo al humo
en que transformas tu gravedad
para acceder al ámbito de la permanencia*

 

* estallan caminos subterráneos mientras no concluye la caída del hombre que el ojo de la cámara detiene


Jorge Fondebrider. Fotografía de Sara MarínJosé Rolando Rivero  Nació en Ciego de Ávila, Cuba, en 1957. Es narrador, poeta, dramaturgo y artista plástico. Miembro de Honor de la Asociación Hermanos Saíz. Actualmente es el Presidente de Codema, en Ciego de Ávila. Ha publicado los poemarios: El Veedor de los Tañidos, 1990, Ediciones Fidelia; Santa Palabra, Editorial Letras Cubanas, 1996; Áridas Palabras, Editorial Ávila, 2012 y Advocación del siervo, Ediciones Unión, 2012. Ha obtenido, entre otros, los premios: Roque Dalton, Ávila, Pinos Nuevos, Eliseo Diego. Poemas suyos aparecen en revistas como La Gaceta de Cuba, Revolución y Cultura, La Siempreviva y Videncia. Recientemente obtuvo con el libro Como una cinta de Moebius, el Premio Nacional de Poesía Gaceta de Cuba, 2013, que cuenta con el apoyo del Festival Internacional de Poesía de Medellín hace más de una década.


Publicado en agosto de 2013

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