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Liudmyla Diadchenko, Ucrania

Por: Liudmyla Diadchenko
Traductor: Tallulah Flores

Aquí, desde estas latitudes que son tu norte,
Estrechando el horizonte de ocasos dorados, 
Como sardina en lata, desvelada por más de uno       
(al observar nuestras piernas, nuestra longitud común)
Leo signo a signo las claves del horóscopo:
En general, nada cambia los fines de semana.
Sería más fácil consultar a las estrellas, a esa alegría
Tan suya que abruptamente   
Colma la habitación, y a los vecinos cercanos.
¿Qué hay de mi desierto? ¿Se ha secado la arena?
Atravesarlo no es nada del otro mundo para ellas.
Así que aquí, después de interferir tus relaciones, cualquiera que ellas sean, 
Las palomas vuelan hacia el cielo como una oración a Dios.

 

*

 

 

Julio me dejó unas cuantas tormentas magnéticas,
Tú me dejaste una que otra neurosis nueva.
Estoy amasando agosto para que crezca todo.
Amaso la estancia respondiendo a las huellas y tomando extraños cursos.
Para leer recetas y la alegría de hornear un poco.
Este es mi interior, mi verdad palpable. 
Todo barján es modelado por vientos solitarios,
Pero la arena es la misma, el desierto es el mismo, plenos de temor.

Tan sólo levanta algunos escarabajos, chacales o cualquier otro compañero
Y despréndete de tu indecorosa compasión.
Deja que tu agosto triunfe por completo,
Y haz que tus dedos se embadurnen como lo hicieron los caquis.

 

*

 

 

Un libro de Kafka corrobora el absurdo de los últimos quince días.
Unas copas de vino corroboran la fiesta de la última noche.
Es un tanto difícil mirar de frente la verdad o las fantasías de los escritores.
Y nuestra historia es como una manta arrugada con los primeros rayos del sol.

"¡Por el futuro!", Dices levantando la mano y haciendo una venia a la ventana,
Dispuesta frente a las plazas y a los cuerpos elípticos, silenciosos.
Ni las radiografías podrían mostrar esta irritante razón tan prolongada,
¿Por qué el alma tiene los pelos de punta? Si eres inteligente, lo descifrarás.

¿Y qué necesitan? ¿Por qué no reposan en las ventanas o en las mantas?
¿Y por qué se ocultan entre los remos en quietud en medio de la niebla?
Las perspectivas vuelan desde los ojos como de las manos un pájaro hambriento.
Entonces mañana ya no habrá silencio, no, Kafka, ya no habrá pájaros.

 

 

*

 

 

Ikebana son las grullas que emigran hacia tierras y arenas extrañas.
Cuando se cuelgan sobre mi mesa, conquistan mi corazón.

¿Qué beneficios tendrán? Como se les enseñó a los patos, ellas saludan,
Mientras afuera, una calle sumisa besa los talones de alguien.

Un final de otoño,  querida, trae virus, tos y un cielo amargo,
Frotando sarcásticamente mi nariz en el manojo de errores cometidos alguna vez.

Un pato morderá una estrella en medio de la noche y compartirá la presa
                                                                                                                   con algún  joven,
Volará hacia el este cubriendo apenas su rostro con un chador.

Sucumbo a mi camino y soy devoto como todo vagabundo.
Dos maletas, traslados nocturnos, una taza de té barato sin azúcar.

Hay una grulla en el cielo. ¿Puedes ver? Puedes preguntarte esto...
¡Saluda a la grulla! ¡Deséale "Buen viaje"! ¡Madura!

 

*

 

La matemática no tiene esperanza. La lógica es desayuno luctuoso.
El cereal de alguien se enfría.
El espacio es tan libre que incluso engañando  
Nadie tomará la iniciativa ni se asustará ante las penas de prisión.
Aunque fragmentos de este cielo se fijen a la ventana,
Las moscas y las hadas pasarán sin problemas a través de los marcos,
Y el eco, afirmando la buena acústica del dormitorio
Sin ninguna resistencia, seguirá deambulando por allí.
Son las ocho y veinte. Un infinito pródigo de arenas y de olas.
No permite enfocar el drama de la vida eterna.
Tu lengua materna te compromete: un "cuco" asustado se escapa,
Esta fue la primera palabra pronunciada por Adán.

 

 

*

 

Capitán, ¡veo tierra donde desembarcar!
Hay una ciudad con murallas pero sin torre,
Donde los pavos reales desfilan al mediodía,
Donde los arcángeles miran desde los rascacielos en reposo,
Y comparan los acontecimientos con las aplicaciones de la tabet
Hundiéndose felizmente en el dióxido de carbono...Capitán,
                  ¡Esta capital me sumerge hasta el fondo!
¿Se me ha volado el sombrero o me estoy volviendo loco?
Hastiado por lo visto a través del telescopio,
Ahogado por la tristeza agarrando mi garganta
Capitán, dé una orden
                                        Me bajaré del barco.
Capitán,
            Permítame bajar.
                                         Lo que deseo es la tierra.

 

 

*

 

Uno al lado del otro con los genios. Aquí
Se encuentran. ¡Solo frota una tetera eléctrica!
Tienes mis números. Si lo deseas, llámame
O pasa la noche aquí, no hay problema.
Las amas de casa tienen ollas y otras cacerolas.
Pero yo tengo algunos arenques, agua y tengo al genio
Empacando mi dote en la maleta,
Pero le hace falta tiempo. ¿Cómo podría arreglárselas solo?
Sin separar los calcetines, al principio,
Por lo que todo quedará en manos del destino.
"Ábrete Sésamo", dirás, mientras me abandonas
Y serás observado por mis genios.

* * *

Liudmyla Diadchenko nació en Kiev, Ucrania, en 1988. Es poeta, vicepresidente de la Asociación de Escritores de Ucrania y miembro de la Unión de Escritores de las Naciones Unidas (Kazajstán). Doctora en filosofía (Teoría de la literatura), trabaja en la Universidad Nacional Taras Shevchenko de Kiev. Intereses científicos: mitopoéticos, hermenéuticos, estudios espaciales. Entre sus libros de poesía publicados se encuentran; Precio de entrada, 2011 y La gallina para el turco, 2017, uno de los diez mejores libros ucranianos del año, Kedem (2020). 

En 2018 ganó el concurso literario "Poesía de tintes de granada" (Asociación de la Diáspora de Azerbaiyán). Ha participado en festivales de poesía en Turquía, Túnez y Chipre. Algunos poemas se tradujeron inglés, árabe, georgiano, bielorruso, ruso, azerbaiyano y turco.

Creada el 19.01.2020

Última actualización: 08/06/2020