Festival Internacional de Poesía de Medellín

Poetas invitados al 25 Festival
Internacional de Poesía de Medellín

Julio 11 al 18 de 2015

Poetas de América



Camilo Restrepo  nació en Medellín en 1987. Poeta y narrador. Licenciado en Pedagogía Infantil de la Universidad de Antioquia. Mención de honor en el “I Premio de Poesía Joven Ciudad de Medellín y su Área Metropolitana” (Corporación de Arte y Poesía Prometeo, 2011). Finalista en la “XXIV Certamen Internacional de Narrativa y Poesía Breve”, organizado por la editorial Nuevo Ser (Buenos Aires, Argentina, 2009). Se ha desempeñado como corrector de estilo del periódico Comunitario Visión 8 y como promotor cultural, labor durante la cual creó y dirigió diversos ciclos de recitales orientados tanto desde una perspectiva de recital tradicional, como en el formato poli-poético propuesto por Enzo Minarelli.  Entre 2009 y 2011 fue miembro del grupo literario “El aprendiz de brujo” (Fundación editorial Arte & Ciencia, Medellín), con el que publicó el libro colectivo de cuentos La palabra se baña en el río, 2011. Poemas suyos han aparecido en antologías y periódicos independientes de Colombia, Argentina, Chile y México, tales como la Revista iberoamericana de arte y poesía Prometeo (números 90 y 97), la antología de poesía y narrativa iberoamericana Letras Vivas 2009 (Argentina), la revista de poesía El Terraplén (tercera edición), la revista La Ira de Morfeo (Chile, 2014), la Web de la revista mexicana Lo Otra, El Pequeño Periódico y la antología La última página, entre otras. Ha integrado varios colectivos artísticos, siendo el más destacado Unicornio de Palo, colectivo con el que ha realizado diversos performances poéticos y con el  que fue invitado al foro Puente de palabras del Mercosur (Rosario, Argentina 2014); además de realizar el proyecto Comiendo Cuento, taller de literatura y culinaria, en el cual se desempeñó como facilitador. Libros inéditos: El espacio que me habita (2011), Felonías (2012), El libro de los misterios (2012-2013), Los rostros insondables (2014), y, El ombligo de Adán (en preparación).

30

Si al besar una boca
encuentras un espectro,
huye

Suelen ser profundas las heridas del pasado
y el camino del amor compartido
largo y espeso como la niebla

Mas si eres fiero
si tu amor ha encallado ya en esa costa
no te queda más que iniciar la contienda

Lucha
al final, tal vez
haya dos lenguas
para lamerte las heridas.

 


1

¿Cuánto ha pasado desde que miramos el primer reloj?
 ¿Cuántos siglos
cuántas casas derrumbadas
cuántos sueños imposibles se han abierto
tras el rito arcano del primer hombre
que se decidió a cerrar los ojos y pensar?

Nuestros muertos han renacido una y otra vez del polvo
para acomodarse en los armarios de la historia
y aún no termina la espera

Tal vez a esta hora llueva lejos de mi casa
y las plazas sigan convirtiéndose en abismos
o el mundo en un gran barco para los borrachos
mientras yo
sigo aquí esperando para ver mi rostro entre las aguas
como si otro
uno que habitara allí del otro lado
luciera la máscara de mi gemelo para burlarse de mí

¿Algo o alguien tocará mi espalda?

 

7

Cuando encontré mi rosto marchito entre las hojas, me hice consciente del otoño

Soñé con hechiceras que ungieron mis cicatrices con su bálsamo
y vi rebaños despavoridos que a mi paso huyeron hacia los barrancos
y supe entonces que el pequeño dios doméstico al que alimenté por años me había abandonado

Huérfano de padre me hinqué a llorar hacia los cielos
pero toda lágrima en mis ojos se convirtió en escarcha

Entonces me fue robada la voz y supe que hay una música celeste que no me toca

Estoy solo
cada noche enciendo un fuego y hecho a consumir allí los nombres de mi tristeza

Yo nunca he mordido la manzana
sólo soy una roca rodante contra la que los aldeanos lanzan improperios
y en la que los mendigos orinan en las noches
tengo la certeza de que nada eterno hay en mí
excepto las palabras con que cada noche rompo mi garganta
 y trato de suicidarme.

 

De los viajes

 

Un día
entras en la noche
para siempre
y después
el sol
ya no te reconoce.

Guatapé, Febrero de 2010
A Daniel

 

Sé que dices algo

“Another mother´s breakin´
heart is taking over”

The Cranberries, “Zombie”

Cuando encuentre las agujas
con que han zurcido la noche
a tus ojos;
uniré mis manos a tu vientre
para que en silencio,
la humedad de tus entrañas
descifre las palabras que pronuncias para mí
en el otro lado de la vida.

A las madres de los falsos positivos

  

Monólogo de la adúltera

 

Un día construimos un castillo:
sobre la arena o de arena
ya no recuerdo

Después
callados como piedras
asistimos al estrépito
al arribo de las olas
y de la ventisca
que nos trajo la ceguera
que nos derrumbó sobre la playa
y dejó en nuestros cuerpos
huellas de transmutación

Ahora soy el mar y él
un cuerpo naufragado

Yo anhelo el arribo
a las costas de mi sexo
de otro cuerpo
que me traiga las ofrendas
de pequeñas muertes
él se empeña en sanar
su alma y la mía con ungüentos
y surcar de nuevo el mar
que sus ojos han perdido

pues no sabe que está muerto
y que yo deseo seguir viva

Por eso, cuando llega la tarde,
antes que la danza de los ahogados
los expulse de las fábricas
transformada en gata
huyo a los tejados
y tarareando las canciones
de mi soledad
llamo la embarcación
que trae a bordo marineros vivos
para que se bajen en mi costa
devolviéndole a mi cuerpo
la humedad que apenas recordaba
luego
soy abandonada
con promesas de que un día
he de conocer el horizonte
a bordo del navío
de quien verdaderamente amo

Entre tanto debo
habitar de nuevo la mentira
lucir mi máscara de esposa
y esperar a mi marido

ese náufrago que espera
encontrar la mesa tendida
y en su noche de muerto
creerá que le hago el amor
ignorando que las olas de mi cuerpo
estarán por siempre en otra latitud
procurando que mi marinero
nunca se convierta
en un náufrago más.


De: “El espacio que me habita”(inédito, 2011).

*


De: “El espacio que me habita”(inédito, 2011).

 

 

 

La mujer de tu interior

 

I

Allí donde te buscas, es donde la encuentras: oscura estancia de ti mismo donde siempre hay una noche. Una luna negra empotrada en las paredes de tu alma, ilumina la ruta: bordes afilados por los que caminan tus fantasmas, pequeñas cucarachas del olvido.

 

II

 

Ella se desnuda mientras ve girar las ruedas de tu infancia, mientras oye el trepanar de tus tacones en el piso. Como un gesto de perdón, la mujer de tu interior lame el filo del cuchillo con que tantas veces tratarás de asesinarla. Porque sabe que no hay otra muerte dulce que la de tus manos, porque sabe que es la condenada de tu cárcel.

 

III

 

Ella anhela salvación, pero no tiene miedo. Hurga entre sí misma para hallar la estratagema, el escudo, el talismán; el ojo de tigre por el que te acecha y te devora. Ella es quien de noche te masturba, quien te tuerce el cuello y te  asfixia. Come las galletas por tu boca en las mañanas y se conforma, igual que tú, con ser embarazada cada noche por un íncubo. Es la que orgullosa, luce los aros plateados de tus ojos como nubes, como soles, como heridas. Ella es la que mantiene erguida tu cabeza y la alza altiva como un trofeo.

 

IV

 

La mujer de adentro pide poco: solamente necesita un Baobab para orinar a su sombra y mantiene la vulva abierta para que puedan respirar tus hijos, los que nunca tendrás. No necesita de los gestos: corre desnuda por tu pubis y te besa el sexo con la boca de tu amante. Nunca envejece, vive condenada a morder eternamente los barrotes de la jaula en que la has encerrado; porque su vida es la tuya y su muerte también. No te pide besos ni caricias, solo quiere que la dejes asomarse por tus ojos, para ver otras mujeres interiores y rezar con ellas un rosario para apaciguar su soledad.

 

De: “Felonías”(inédito, 2012).


La fugacidad


…Viene lentamente hacia mí entre la noche, enseñándome su cuerpo que huele a tequila y  a tabaco quemado, su sexo envuelto en la luz rancia que presagia la derrota; y con voz ardiente me dice:
“A veces
la tarde toma alas de pájaro
y sin darte cuenta, vuela.
Aspiras el cigarrillo
y tras la nube de humo
aparece de repente
la noche…”
Pero no lo escucho. Su lengua y su carne son tan jóvenes que dudo comprenda lo que dice.
Tambalea, espirala, cae, se sumerge entre las sábanas como en el océano y me pide que lo tome, que le haga el amor como lo hacen todos: con prisa y sin hurgar en sus ojos.  Pues no sabe que soy marinero y que poco o nada sé del amor, porque aquello que sabía lo olvidé en los puertos. Así que me apresuro a besar su espalda antes de que se esfume como el éter. Él hunde sus manos en mi ropa y toma para sí lo que le corresponde por ser mío y un poco de más. Hay explosiones en su cuerpo, campos minados del olvido en su piel, trincheras en sus poros donde la soledad se agazapa; porque ha vendido tanto su sonrisa que su mirada suena ya como el aleteo de los pájaros.

Con mi billetera comprará mañana unos nuevos sueños.

 

De: “Felonías”(inédito, 2012).

Reflexiones acerca de la ética del poeta y de la poesía en nuestro tiempo


Por Camilo Restrepo

Esta es la hierba que brota dondequiera que hay tierra y dondequiera que hay agua,
Este es el aire común que baña al globo”
Whitman

A veces, me gusta imaginar a Walt Whitman despertando desnudo en los pastizales andinos, bañándose en las aguas de los Aburraes, o escalando las alturas de Machu Pichu y escribiendo sentado sobre las ruinas, aquellos versos inmortales acerca de la unidad de todos los hombres y todas las cosas. Entonces pienso en sus esbeltos miembros, en sus barbas de Adán moderno, en sus harapos de clochard, y lo veo comiendo del mismo plato con los indígenas suramericanos, celebrando el nacimiento de la hierba y la robustez del trueno lanzado por los dioses en mitad de la noche, para revelar a los hombres los contornos de la naturaleza; y aquella imagen ratifica para mí, la universalidad, la atemporalidad y la vigencia de su poética de la hermandad, que se alza como un imperativo para las sociedades actuales, dado el panorama de terror y violencia que las caracteriza.

Hoy más que nunca, tal y como lo anunció este cantor de las cosas y el hombre nuevo,  estamos llamados a unirnos, a cantar juntos y a celebrar los nacimientos de las ideas benéficas para el progreso y la hermandad de los pueblos, y desde la creación de nuevas sensibilidades, acompañar su crecimiento y velar por que las antorchas de la belleza y la paz, se mantengan encendidas y resistan ante los alaridos de guerra que lanzan diariamente nuestros gobernantes. En este contexto, la poesía y los poetas, como portavoces de esta nueva sensibilidad, juegan un papel determinante, puesto que su labor puede contribuir en gran medida a la re-significación y creación de nuevos imaginarios frente a un mundo en que las guerras se han vuelto parte del paisaje.

Basta mirar alrededor y ver ejemplos como una Colombia llena ejecuciones extrajudiciales, una Palestina masacrada por los imperios y una Nigeria incendiada por manos inescrupulosas, para darnos cuenta que la situación actual del hombre no es muy distinta de como lo fue en los períodos de las grandes guerras, y que los poetas, si bien no están obligados a someter sus poemas al servicio de las ideologías o movimientos, tampoco deben ignorar la realidad humana.  

Inmersos en tiempos en los que el ansia de poder de las grandes maquinarias políticas, el dinero y las éticas y estéticas del pragmatismo y el utilitarismo, nos llevan a construir para nuestros niños y jóvenes, un mundo de abismos insondables en el que el individualismo y la agresividad parecen ser las herramientas para el alcance del éxito; estamos llamados a escuchar la voz de los poetas con su mensaje de amor y de memoria; pues como lo dijera el poeta Rojas Herazo:

“El mundo no puede seguir siendo un pretexto para sembrar juventudes que luego han de caer destrozadas por el vendaval de la metralla […] No queremos que nuestras mujeres miren con espanto la gravidez  de sus vientres. No queremos que el padre despida, con torva bendición, al hijo que marcha a engrosar las filas de la muerte. No queremos que las grandes ciudades sigan coqueteando, desde la distancia, con el guiño de sus semáforos o la potencia de sus anuncios luminosos, mientras los jóvenes, los jóvenes de siempre, marchamos –física o espiritualmente – a la guerra” (Rojas Herazo, p. 57)

La labor de la generación actual de poetas, podría ser, pues, el ayudar al hombre a comprender, que por utópicos e ingenuos que puedan parecer los ideales de justicia y paz, es necesario mantenerlos vivos en el corazón humano, puesto que además de ayudarnos a sobrellevar la vida en tiempos de penuria, permiten encaminar las energías hacia la construcción de nuevas realidades y significados.


Poemas Revista Prometeo # 90
Poemas La Otra Revista


Publicado el 2 de junio de 2015

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