Festival Internacional de Poesía de Medellín


Julio 8-15, 2017

POETAS INVITADOS

Akeem Lasisi (Nigeria, 1967)



Traducciones de León Blanco

La poesía es


Por el bien de estos pájaros africanos
Déjennos desmontar el castillo canónico
Y otorguémosle a nuestra más querida poesía un rostro humano.
Porque la poesía es y la poesía no es:
La ironía de la rosa y la rosa en la espina
La poesía es y la poesía no es:
La parábola del pájaro y la paradoja de la muerte,
La poesía es y la poesía no es:
La locura de Hitler y la sabiduría de Gandhi
La poesía es y la poesía no es.
El chirrido de la cama y el parpadeo de los ojos
La poesía es y la poesía no es:
Por el bien de estos pájaros africanos
Déjennos desmontar el castillo canónico
Y otorguémosle a nuestra más querida poesía un rostro humano.


Soy oriundo de un mito


Soy oriundo de un mito, soy oriundo de la luna,
Soy oriundo de una raza donde no cantar es un pecado
Donde no bailar es la muerte
Donde nos carcajeamos en cantos y reímos en historias
Hasta nuestras lágrimas fluyen en cascadas serpentinas
Ah, ellas llevan una marca de rimas terciarias.


Kankia


Empujado contra la pared por la sequía
De un bloc de notas, Kankia,
Garabatearé un poema
Sobre la palma de tu desierto,
Aquellos nómadas no nacidos y futuros toros
Podrán leer la mente interior de un poeta visitante.

Doy testimonio del valor
Del sol de Kankia 
Que alcanza los campos antes que el rocío.


Agede


Mi espíritu vuelve a ti, arroyo de mi infancia
Donde tuve mi bautizo de alegría pastoril.
Donde, un Keats petulante,
Observé la naturaleza en juego con el ser

Como cuando cobras eructaban,
Tilapias se arrastraban,
Un martín pescador se posaba sobre la rama de un sauce
Esperando ansioso su turno para saquear.

Agede:
Confluencia de mi mañana y mi mediodía;
Mi espíritu vuelve a ti, arroyo de mi infancia
Donde tuve mi bautizo de alegría pastoril.


Lo que le sucede al mar le sucede al pez


(De Iremoje: Ritual Poetry for Ken Saro-Wiwa)


Lo que le sucede al mar le sucede al pez
Lo que le sucede a los ojos le sucede a la nariz
¿Dónde está nuestro propio cielo africano
Que rebosó nuestros graneros en tiempos de cosecha?

Lo que le sucede a la espalda
Le sucede al pecho
¿Por qué están las alcantarillas tan abiertas
Con aliento tóxico de aceites migrantes?

¿Por qué nuestra tierra cultivable, ahora, tan impotente,
No puede más eyacular vida entre semillas viriles?

Lo que le sucede al mar le sucede al pez
Sabes que somos una raza de emblemas de pesca
Pero envenenaste nuestros ríos con un vertedero continuo
Dile a quien mina nuestra riqueza que piense en nuestra salud

Piensa en clanes enfermos, sin una clínica,
En escuelas silvestres, sin una tiza,
Y el camino tan estrecho y desgarrador, con agujeros laberínticos.

Lo que le sucede al mar le sucede al pez
Lo que le sucede al cielo le sucede al pájaro
Lo que le sucede a nuestras selvas tropicales
Les sucede a las acrobáticas ardillas en los árboles tropicales. 

*

Los poetas y la guerra: El ejemplo nigeriano


Foto del autor

Por Akeem Lasisi
Traducción de León Blanco

La relación entre la poesía y elementos de la humanidad tales como el amor, la paz y el desarrollo, es sólida. Como resultado, los poetas a menudo están comprometidos en propagar los valores a nivel personal, comunal, nacional e internacional. Están inclinados a enfrentar cualquier idea, política o desarrollo que puedan afectar a estos ideales. Uno de ellos es la ausencia de paz, o la guerra en sus variadas formas. 

Ningún escritor vive separado de su sociedad. Bueno, una persona creadora necesita tanta privacidad como pueda alcanzar, pero ella es básicamente parte integral del espacio comunitario. El poeta está, por tanto, entre las primeras víctimas donde la sociedad está afectada por la discordia o la violencia total. Es un hecho que un hecho feo tal como una guerra, podría ser materia prima para la literatura. Después de todo, muchas obras aclamadas son documentación o reflejo de terribles acontecimientos que ocurrieron en la sociedad en el pasado. No obstante, los poetas preferirán ser profetas de la paz: viendo señales de advertencia y llamando a la gente al orden a través de obras que directa o indirectamente hablan a sus almas.

Nigeria ha tenido más que su propia parte de conflicto civil. Siglos atrás, diversas zonas del país experimentaron guerras internas que dejaron amplias cicatrices en la historia. Las guerras dejaron muertes, desarticularon comunidades e individuos, mientras causaron también un daño económico. La llegada de los europeos, que colonizaron al pueblo y establecieron un sistema imperial, trajo sus propias guerras, batalladas física, psicológicamente y de otras maneras, en diferentes partes del país. En todas esas épocas, la poesía estaba allí con la gente, con los poetas tradicionales y con los actuales modernistas letrados, criticando lo incendiario y anhelando la paz en sus composiciones.

En la era tradicional, hay un modo en el que puede decirse que la poesía fue culpable o que involuntariamente avivó la violencia. El poeta oral era afecto a ensalzar a los señores de la guerra y a otros agentes similares de conflicto. Les oraban hasta el punto que quienes querían guerra siempre pedían más sangre, especialmente cuando sus hazañas pasadas eran celebradas, mientras la insolencia y la inferioridad de los oponentes se magnificaban. La culpabilidad de los cantantes puede no obstante no extenderse, porque ellos, de todas maneras, crearon espacio en sus obras para servir de sonidos de advertencia a los señores de la guerra. Ellos recordaban a reyes y soldados por igual, la destrucción que trae la guerra y el hecho de que ambos, ganador y perdedor, podrían ser vencidos a la larga.

Después de que el país logró la independencia del gobierno británico en 1960, la unidad, la esperanza, la paz y los sueños de mutua prosperidad reinaron. Esto fue bruscamente interrumpido entre 1967 y 1970, al estallar una guerra civil. Basándose en la lucha por el poder entre el establecimiento militar, los líderes militares de una sección del país fueron   capaces de venderle al pueblo la necesidad de separarse del resto del país. Esto dio nacimiento a la guerra entre Biafra y Nigeria, que causó caos en la política. Desafortunadamente, las guerras difícilmente terminan. Incluso cuando ellas parecen haberlo hecho en sentido físico, las heridas que desataron en los corazones, los recuerdos y los egos de la gente, permanecen allí. Por eso es que no sorprende que 47 años después de terminada la guerra civil nigeriana, sin ganador alguno, el país aún lucha por llenar los huecos que cavó.

¿Cómo preocupó o afectó esto a los poetas nigerianos y a otros escritores? Cuando algunos de ellos presagiaron lo que venía – los generales discutían, se encontraban, se ponían de acuerdo para disentir en diferentes campos dentro y fuera del país – los poetas empezaron a sonar las notas de advertencia. Uno de los más grandes poetas de referencia en este sentido fue Christopher Okigbo, quien, cuando la tormenta se formaba, surgió con un desahuciado y profético libro de poemas titulado Elegías del trueno. En los poemas previó desenfrenadas matanzas y clamó para que todos los elefantes brincones depusieran sus egos. El resto no puede ser sólo historia porque, irónicamente el propio Okigbo fue atrapado en la red de la guerra. Él cargó fusil y luchó del lado de su pueblo en el sueño de una república de Biafra y fue asesinado en el frente de batalla. Para Okigbo, quien había escrito el tempranamente aclamado Laberintos, era el fin de la poesía. Muchos de quienes habían seguido sus obras, y aún continúan haciéndolo, pueden por tanto no parar de extrañarlo y de imaginar cómo pudo haber producido muchos más volúmenes, si el fusil, como parecía haberlo predicho en “Camino del Trueno”; no le hubiera cerrado su boca.

Incidentalmente, el legendario Chinuah Achebe también se unió a la guerra de Biafra como director de imagen de la causa. Él la sobrevivió, pero fue una experiencia que sería siempre parte de su vida hasta unirse a sus ancestros hace cuatro años. Así, tan amargado quedó que un año antes de morir, en su último libro, Había un país, hizo algunas declaraciones coléricas que casi causan otro tipo de guerra civil.

El primer nobel africano laurelado, Wole Soyinka, también tuvo un trato injusto durante la guerra. Aunque no trabajó para los biafranos ni para el lado federal, su simpatía estuvo con los primeros, porque creía que los asesinatos en un golpe militar, que suscitaron la agitación separatista, fueron sesgados contra el lado biafrano de Igbo. Soyinka estuvo contra la guerra porque creía mejor dirigirse a la injusticia. Él, que estaba en el proceso de su propia y peculiar búsqueda de la paz, viajando al oriente bélico fue detenido por el gobierno federal, y llevado a prisión. La experiencia produjo un buen número de poemas, tanto en él como en otros poetas.

Otra estrella del equipo entre los poetas de la guerra de Nigeria es J. P. Clark. A diferencia de sus otros tres contemporáneos, es conocido por haberse distanciado de la insurrección y persistentemente haber escrito contra ella. Su poema de post-guerra, “Los dados de baja”, enseña al lector que en el conflicto todos fueron víctimas– incluyendo sus colegas cargando armas y aquellos percutiendo tambores de guerra en el exterior.

El reto de manejar la paz que vino después – incluso si, como Achebe quiso verlo, fuera una Paz Civil– también ha sido una preocupación de los poetas nigerianos, como la de muchos otros cuyos países han tenido una experiencia similar. Ha habido disturbios esporádicos que han mantenido a los escritores atentos. Lo que esto significa entonces es que, como el festival de poesía de Medellín busca hacerlo, es que los poetas tienen un rol fundamental en profundizar la paz, mientras protegen y celebran los factores que elevan a la humanidad.

*

Akeem Lasisi nació en Ibadan, suroeste de Nigeria, en 1967. Es un reconocido poeta, profesor, periodista, editor, compositor, cantante, comediante, performer, y entusiasta exponente de la literatura oral.

Algunos de sus libros de poemas publicados: Iremoje: Poesía ritual para Ken Saro-Wiwa (Premio Cadbury de Poesía de la Asociación de Autores de Nigeria), 2000; El canto de la novia, 2001; Noche de mi vuelo (Premio Cadbury de Poesía de la Asociación de Autores de Nigeria), 2005; y Sobre las alas del viento, 2013.

Ha editado algunos video-poemas, videos musicales y CD’s con su propia obra, entre ellos, Post Mortem, Ori Agbe (Para Wole Soyinka), País de las maravillas, Eleleture, Udeme, Ekun Iyawo y Promesa cumplida.

-Eleletire Video musical, Akeem Lasisi
-Akeem LASISI African Literature IKUKU Literatur Afrika AFROTAK TV cyberNomads
-Akeem Lasisi: Why I Perform My Poems Interview. http://www.africanwriter.com
-Sunrise Interviews Poet; Akeem Lasisi Channels Television
-Poetry MP3
-Yellow for A Poetry King, By Akeem Lasisi
-On the Wings of the Wind Poems by Akeem Lasisi
-EKUN IYAWO (The Bride's Poetry) Poem by Akeem Lasisi, Youtube
-Twitter akeem_lasisi

Actualizado el 21 de abril
Publicado el 7 de febrero de 2017

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