Festival Internacional de Poesía de Medellín

AbdulHadi Sadoun (Irak, 1968)

Peces muertos

Los peces muertos de la fuente,
¿acaso sienten su frío caído de lo alto?
¿acaso miran con asombro mi nuevo traje
ceñido como un cinturón
de tela revuelta por las aves del viento?

Cada día, en el autobús,
cruzo cerca de ellos.
El hombre de siempre,
inclinado sobre la fuente
pule sus escamas de piedra.
Los peces muertos,
¿en qué piensan
si no pueden nadar?

Nuestros caballos

Nuestros caballos
de cola
y madera
y clavos
eran conducidos.
Pero ahora nos patean.
¡Ay de este sopor!

Nuestros caballos
de cola
y madera
y clavos,
nos deshacen
costilla tras costilla.

El hotel “Borges”

En sus esquinas hay cuerpos de toros,
algunos con cabezas humanas.
Y en sus dormitorios
todavía criados medievales.

Es el hotel que tiene su nombre.

Viajero, llego a la esquina de los toros
y sin aliviar mi fatiga,
sin esperar otro naufragio,
descubro que lo llaman Borges,
ofrece el nombre.

Es su hotel, Borges,
se esquina en la antigua Lisboa,
está allí
aunque nada saben
de su nombre.
Cuidan la estatua de Ricardo Reis
o su sombrero
mientras hablan;

quizás imaginen
que mis gafas
son como las de Ricardo Reis.

El peligro, dicen, cuando avanza
no distingue.
Ellos no ven la arteria de sus manos
luchar contra el relámpago
en las habitaciones del relámpago,
donde las señoritas dicen “señor”
y los ascensores aguardan nuestros pasos,
quietos como unicornios domesticados.

Puede que todo se le parezca
menos este hotel
que nombran Borges.

A cada momento
me ilusiona que pueda entrar
o salir,
pero se trata solo de unas habitaciones misteriosas,
de un edificio que se acoda en el viento,

Borges con una máscara diferente.
Una placa de cobre a la entrada,
encima del edificio,
es quien señala su nombre.

No he vivido en este hotel,
cruzo con pasos tranquilos
pensando en los sueños de la próxima noche
o la siguiente.

Al fin del viaje,
esquivando a los porteros,
su largo camino,
veo a María Kodama, el pelo de plata,
atraviesa el umbral.
La llamo arqueando los dedos.

-Acércate, también, dice,
quizás viene enseguida,
quizás te vea.

Pero él no entiende
de los edificios
ni de las esquinas,
aunque una placa de cobre
aquí arriba
señale su nombre.
 

Traducciones del autor.

Abdulhadi Sadoun nació en Bagdad, Irak, en 1968. Poeta, narrador, traductor hispanista y guionista de cine. Desde 1997 codirige la revista y publicaciones de ALWAH, la única revista cultural en lengua árabe en el territorio español dedicada a las letras árabes, especialmente, la literatura del exilio. Es redactor cultural de la revista mensual Amanecer, en lengua española. Es autor de los siguientes libros (En lengua árabe): El día lleva traje manchado de rojo Damasco, 1996; Encuadrar la risa, Madrid, Alwah, 1998; No es más que viento, Madrid: Alwah, 2000 y Plagios familiares, Jordania, 2002. Algunos de textos han sido traducidos al alemán, francés, inglés, italiano, persa, kurdo y euskera. Sus textos aparecieron en dos antologías selectas de poetas extranjeros en España y Gran Bretaña. Así como en castellano publicó una selección de sus poemas bajo el titulo: Peces muertos, Ed. Fumarola, Madrid, 2002. Coautor de dos libros en castellano: La vuelta del viejo a su juventud, cuentos eróticos árabes (Hiperión, 2003) e Irak: Un mar de mentiras (Olivum, 2003). Traductor del castellano al árabe de los siguientes libros: Antología de cuentos hispanoamericanos, 1998; Antología de poesía española moderna, 2000; El Lazarillo de Tormes, 2001; Canciones para Altair Rafael Alberti/, 2002; Corazón tan blanco, Javier Marías, 2002; Antología Poética, Vicente Aleixandre, 2003; virtudes del pájaro solitario, Juan Goytisolo, 2003. Reside en Madrid desde 1993.
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