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Gonzalo Fragui, República Bolivariana de Venezuela

PROMETEO
Revista Latinoamericana de Poesía
Número 91-92. Junio de 2012.

Gonzalo Fragui

República Bolivariana de Venezuela, 1960

 

Fábula



                                     a Enrique Mujica

En un país lejano
un crítico decidió declarar a un amigo suyo
el poeta más importante de ese país
Pero otros poetas de ese país protestaron

Hubo entonces que declararlo
el poeta más importante de la ciudad
Pero otros poetas de esa ciudad protestaron

Fue declarado entonces
el poeta más importante del pueblito más lejano de ese país
Pero otros poetas de ese pueblito protestaron

Así se le declaró
el poeta más importante de aldea más lejana de ese pueblito
Pero otros poetas de esa aldea protestaron

Fue declarado finalmente
el poeta más importante de la cabaña de la colina más distante
de aquel cada vez más lejano país

Pero en esa cabaña
había perro que le ladraba a la luna.

Viento


                                                             A Carmen Elena


Viento que sube por las montañas
Que afelpa los cerros
Doblega suavemente los trigales
Arremolina las eras
Juega a abrir puertas desvencijadas
Forcejea con viejos candados
Acaricia las flores del patio
Columpia cuerpos prohibidos
Y se oculta por entre los tejados como los gatos

Viento
Río que ríe
Hermano del fuego y la llovizna
Caballo desbocado
Pincel con alas
Flauta de mil sonidos
Manos que gritan por tocarse
Pan en la piel
Imposible de morder.

El poeta


                                   A Miguel Mendoza Barreto

Si partimos
como se acepta
que el poetizar
es el más inocente de los oficios
y el enamorar
el más peligroso de los peligros
podemos concluir
que un poeta enamorado
es un niño que juega a los relámpagos
en el azul apacible
de los pechos vírgenes.


Los amores de lancelot


                                                           A Gustavo Pereira

Hay quienes van al amor
como caballeros de la Edad Media
recubren sus cuerpos con sólidos metales
y enfilan sus aceros hacia la más cruenta de todas las batallas

Hay también
quienes vamos con el torso desnudo
sin más armadura
que las viejas heridas

En uno y otro caso
el amor es un alcázar
con pasadizos secretos
por donde suelen extraviarse nuestras almas.



Avis raris


                                                                          Al poeta Gilberto Ríos,
                                                                          in memoriam


Por las tardes
al tañido del Ángelus
mi corazón se vuelve surco, huerto, campiña
y me veo campesino suspendiendo la faena
cabeza inclinada y sombrero en pecho.

Por las tardes
un suave viento acaricia los árboles
y colma de paz todos los rincones
Un azul ángel alimenta los cansados bueyes
y Dios nos ofrece un sorbo de agua.

Por las tardes
pósanse las gracias
en este cultivo abierto
donde vienen sin temor
a jugar con las semillas
unas extrañas aves,
mis amigos.


Los puentes de madison


La mirada de una mujer
es el único puente
que nos permite llegar
al otro lado del día.

Fotografía Nidia NaranjoGonzalo Fragui  Nació en Mucutuy en 1960. Poeta, periodista, editor y humorista. Magister en Filosofía. Ha publicado: De otras advertencias, 1989; El poeta que escribía en menguante, 1990; De poetas y otras emergencias, 1991; La hora de Job, 1995; Viaje a Penélope, 1998; Dos minutos y medios, 2002 y Obra poética, 2004.
La poesía es la savia de una sociedad. No se ve pero está allí, presente, dando vida. Todos se fijan en los frutos de los árboles, en la producción, en la economía de una sociedad, pero nadie, al ver un árbol, piensa en la savia que nutre desde la raíz. Así es la poesía para la sociedad. No se ve pero es lo que da vida. La poesía debe mostrar nuestra esencia. No nuestra apariencia. La poesía debe mostrar nuestro verdadero ser y el ser de todo lo que nos rodea. Para ello debemos estar en sintonía con nosotros mismos. Sin recurrir a más nada que no sea nuestra alimentación, nuestra respiración, nuestros sueños, nuestras ilusiones, nuestros dolores y nuestras alegrías, nuestra pasión y nuestra esperanza, nuestro trabajo y nuestro talento. La poesía es creación, recreación, no destrucción. La poesía debe promover valores que tienen que ver con el bien, con la bondad, con la belleza, con la paz, con el ser humano, con la humanidad, con la naturaleza, con la ecología. La poesía no puede resaltar antivalores como la guerra, el racismo, la discriminación de todo tipo, la destrucción de la naturaleza, los crímenes. Una bomba, por más bella que parezca, no podrá jamás ser una obra de arte. La poesía debe contribuir para que haya un mundo mejor. El arte debe tener un carácter sanador. El escritor está comprometido con su pueblo, con el lenguaje y consigo mismo...

Última actualización: 28/06/2018