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Prometeo # 97

Prometeo # 97
Un poema en que no mueras nunca
Mayo de 2014
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CONTENIDO

Un poema en que no mueras nunca

Claudia Posadas (México)
Beatriz Vanegas (Colombia)
Luis Carlos Mussó (Ecuador)
Virna Teixeira (Brasil)
Christian Formoso (Chile)
Benjamín Chávez (Bolivia)
Marcelo Pellegrini (Chile)
Luis Eduardo Rendón (Colombia)
Gabriel Chávez Casazola (Bolivia)
Mónica González (México)
Balam Rodrigo (México)
Rodrigo Hernández (Chile)
Carlos Hernickson (Chile)
Gladys Mendía (República Bolivariana de Venezuela)
Albeiro Arias (Colombia)
Alejandro Cortes (Colombia)
Freddy Ñáñez (República Bolivariana de Venezuela)
Siomara España (Ecuador)
Horacio Cavallo (Uruguay)
Damsi Figueroa Verdugo (Chile)
Luis Alberto Arellano (México)
María Eugenia López (Argentina)
Rodrigo Verdugo (Chile)
Oscar Saavedra Villarroel (Chile)
Hellman Pardo (Colombia)
Iván Trejo (México)
John Freddy Galindo (Colombia)
Ariela Cordova Herrera (Chile)
Augusto Rodríguez (Ecuador)
Vanessa Martínez (Perú)
Héctor Hernández Montecinos (Chile)
Luis Alberto Bravo (Ecuador)
Nicole Cecilia Delgado (Puerto Rico)
Alejandra Sequeira (Nicaragua)
Raúl Hernández (Chile)
Ernesto Centurión (Paraguay)
Pablo Benítez (El Salvador)
Jamila Medina Ríos (Cuba)
Javier Alvarado (Panamá)
Álvaro Lasso (Perú)
Carolina Dávila (Colombia)
Natalia Rojas (Chile)
Manuel Iris (México)
Luis Ángel Zola (Colombia)
Andrea Cabel (Perú)
Legna Rodríguez Iglesias (Cuba)
Felipe López (Colombia)
Annabell Manjarrés (Colombia)
Melissa Patiño (Perú)
Jorge Valbuena (Colombia)
Yaxkin Melchy (México)
Lucio Madariaga (Argentina)
Denisse Vega Farfán (Perú)
Camilo Restrepo (Colombia)
Magdalena Camargo Lemieszek (Panamá)
Juan David Ochoa (Colombia)
Daiana Henderson (Argentina)
Dira Martínez Mendoza
(República Bolivariana de Venezuela)
Vianne Praux (Perú)
Pablo César Espinoza (Bolivia)
Omar Garzón Pinto (Colombia)
Diego Fernando Galvis (Colombia)
David Marín (Colombia)
Stephanie Alcantar (México)

Presentación

Un poema en que no mueras nunca

 

Mar de la Serenidad vuelto loco desde el día de su nacimiento, la nueva generación de poetas latinoamericanos, nacidos entre 1970 y 1990, en la presencia del bullicio y la mudez de las demoliciones, escriben hoy su ración de sobre realidad. No es la derrota humana puesta al frente su opción absurda: es la otra, cabalgar el huracán. A pesar del mundo con su espada de fuego…

Han emprendido un compendio precoz, reabriendo las puertas al secreto para de apresurar el rapto del día: que entre y desencadene la respiración honda, la dulce lengua de la poesía para refrescarlo todo. A pesar del mundo con su espada de fuego…

Ejercitándose en la delicia, las voces del heredado soportan ahora el fardo del mundo, reservan el arte de la estrella perdida, precedidos de un cielo generoso y espléndido, como otro tiempo en un lugar por habitar. Prosiguen la ruta de la luz, en el baile del origen, para alcanzar la lengua imperecedera en la fracción del relámpago sobre la carne, intuición de la rosa en el aleteo del colibrí. A pesar del mundo con su espada de fuego…

Se esperan y se leen mil voces en los labios de las flores -entre señales de peligro- que quieren desplazar el eje del mundo en los límites del sueño. Llueve y el agua se desborda en sus visiones. Es otra su lectura del bestiario, la de sedientos arúspices del meteo­ro. A pesar del mundo con su espada de fuego…

No son todos los que incluimos aquí, solo son unos entre muchos, reconocidos o desconocidos, jóvenes espigas de otra creación, una ráfaga de aliento que insiste en trocar lo perdido por ganado. A pesar del mundo con su espada de fuego: En esta orilla del jardín somos posibles.

Última actualización: 15/08/2018